Extraña Nube Negra
Noviembre, 2004.

Muchas son las anécdotas que se gestan a mitad de la montaña, podemos encontrar desde las más épicas aventuras hasta los momentos más chuscos, pasando por los terribles accidentes. Lo más importante de todo es poder platicarlas, pues significa que dentro de lo posible regresamos bien de nuestro recorrido.

El otro día miéntras rodabamos tranquilamente en la montaña, ahí en la tranquilidad del campo, con aire puro y bellos paisajes a nuestro alrededor, buscabamos algún lugar para seguir nuestro camino pues algunas cercas de alambre de púas nos impedían el paso.

De repente comenzamos a escuchar un extraño zumbido que poco a poco se hizo más y más fuerte, hasta el grado de volverse incluso ensordecedor. Pronto volteamos para todas partes y ahí estaba una enorme nube formada por pequeños puntitos negros. No se trataba de un platillo volador con visitantes de otro planeta ni de una parvada de pájaros volando rumbo al sur!. Era un numeroso grupo de abejas volando sobre nosotros, pronto vinieron a nuestra mente famosas películas sobre abejas asesinas...

No pasaron más de 3 segundos de nuestro hallazgo cuándo Silvia que minutos antes había batallado para cargar su bici al cruzar un riachuelo, ya había levantado su bicicleta y le había dado la vuelta en el aire cual si fuera una hoja de papel, y acompañandose de algunas expresiones de miedo se preparaba para pedalear tan rápido cómo sus piernas se lo permitieran rumbo al punto más lejano posible de donde nos encontrabamos!!

Rápidamente la tranquilizamos pues es por demás sabido que el pánico no nos permite pensar con claridad y las consecuencias de nuestros actos en una situación desesperada pueden ser terribles. Así que con toda calma y sin perder de vista a los pequeños insectos nos movimos tranquilamente hacía otra zona. Al tiempo que hacíamos esto pudimos observar con agrado que las temibles abejas también siguieron su camino sin percatarse de nuestra presencia.

Al salir a rodar en territorios salvajes, es muy común encontrarse con peligros cómo este. La picadura de una abeja podría simplemente causarnos dolor y una roncha de buen tamaño en el mejor de los casos, sin embargo si alguien es sensible a las picaduras de esos insectos o en vez de un piquete se recibe el piquete de un numeroso grupo, el resultado podría ser fatal. En circunstancias de peligro, lo primordial es mantener la calma y actuar rápido pero con cautela, no efectuar movimientos bruscos ni ruidos que pudieran agravar la situación.

 

 
 
 
 
Rueda con Respeto

Copyright 2005. Todos los Derechos Reservados Faif Imagen y Publicidad S.A. de C.V.
Prohibida su reproducción total o parcial.

FaifSports no es responsable de los servicios, productos o eventos que aquí se anuncian, ni de cambios de fecha sin previo aviso, premiaciones o cuotas de recuperación de eventos.