El Enigmático Tajín
Octubre, 2004.

“Al joven lo precipitaron en el mar, en el fondo yace, ahí ha envejecido. Por el día de San Juan se revuelve, se oyen sus voces roncas, graves, quiere saber la fecha exacta de su santo para poder celebrarlo, pero le engañan, pues de saberlo se desataría un diluvio.”

En la parte norte del estado de Veracruz se encuentra una maravillosa zona arqueológica conocida cómo “El Tajín”. Con su tradicional pirámide de los nichos y rodeada de una vegetación exuberante, esta zona ofrece al visitante unos paisajes bellísimos que se pueden disfrutar durante horas. Los más de 100 edificios ubicados en una zona de un kilómetro y medio, hacen de El Tajín una de las ciudades más representativas de la cultura Totonaca.

La emoción comienza después de estacionar el automóvil. Armados con nuestras cámaras fotográficas, gorras y bebidas refrescantes (indispensables para poder caminar durante un par de horas en la alta temperatura del lugar), nos dirigimos a la entrada de la zona arqueológica. Una grata sorpresa nos llevamos al percatarnos que habíamos llegado justo a tiempo para presenciar el espectáculo de los voladores de Papántla, que según nos contó uno de ellos, realizan su conocido ritual para que haya suficiente lluvia para sus cosechas.

Después de varias horas de carretera, estábamos más que impacientes por estirar un poco las piernas recorriendo las pirámides de la zona. Así que nos dirigimos a la entrada y tras pagar los correspondientes 30 pesos por persona (los domingos la entrada es gratis) y 30 pesos por la cámara de video entramos de lleno a la zona arqueológica.

Nos recibieron algunas pirámides de medianas dimensiones, pero suficientemente altas para ocultar la majestuosa pirámide de los nichos, que asomaba imponente en el centro de la zona. El acceso está prohibido a la mayoría de las pirámides, sin embargo se permite subir a un par de pirámides bastante altas ubicadas en los costados. Desde la cima de éstas se puede apreciar la magnificencia de esta ciudad, los templos, palacios y juegos de pelota invitan a soñar y tratar de imaginar cómo era la vida en los tiempos prehispánicos.

Tras poco más de dos horas de caminata finalmente terminamos el circuito. A pesar de haber estado un poco nublado la temperatura había sido lo bastante alta y era tiempo de recargar nuestras reservas de líquidos, buscar un lugar para pasar la noche y recargar las energías, así como una sabrosa y merecida cena. Así pues, nos dirigimos rumbo a Casitas, con la intención de encontrar un acogedor hotel frente a la playa.

Al día siguiente, ya repuestos de la carretera y la caminata del día anterior, nos levantamos con mucho entusiasmo y salimos a la playa ataviados con nuestro equipo de carrera. El clima era excelente, algunas nubes nos protegieron bastante de los embates del astro rey y pusimos manos o más bien piernas a la obra!.

A diferencia de algunas otras playas, la playa de la zona es bastante firme, y la inclinación de la misma también es bastante aceptable, lo cual nos permitió disfrutar bastante nuestro recorrido. Aunque la zona se prestaba también para el paseo en Bicicleta, por esta ocasión preferimos dejarlo pendiente pues nos esperaban algunas horas de manejo en nuestro regreso al D.F., así que en lugar del paseo en bicicleta nos refrescamos un rato en las tranquilas aguas del mar y de las alberca.

Más tarde, en el camino de regreso hicimos una parada en Papántla para disfrutar de un tradicional raspado de vainilla en la plaza municipal y ya por la noche nos detuvimos en Pachuca para cenar unos exquisitos Pastes y hacer un resumen de nuestra aventura.

Cómo llegar a El Tajin

Desde la Cuidad de México, se toma la carretera federal a Pachuca, posteriormente la desviación Pirámides-Tulancingo, después seguir los señalamientos Tuxpan-Poza Rica, y llegando a Poza Rica seguir las indicaciones a El Tajin. El tiempo aproximado de viaje es de 5 horas y varía dependiendo de la carga vehicular, pues aunque hay varios tramos de autopista, también hay muchos kilómetros de curvas en una carretera bastante angosta y con mucho tránsito pesado. A pesar de que el recorrido es largo, la carretera es panorámica, se disfruta de gran variedad de paisajes que hacen que uno se olvide del tiempo. En su mayor parte la carretera se encuentra en buen estado.

Hospedaje

La zona de Casitas, Papántla, Poza Rica y Tecolutla ofrece gran cantidad y variedad de hoteles para todos los gustos y presupuestos. Hoteles tradicionales, bungalows, cabañas e inclusive lugares para acampar. Los precios varían desde $250 por habitación.

Alimentación

Para todos los gustos, se pueden encontrar restaurantes por todas partes. Dentro de la zona arqueológica, también frente a ésta, en los hoteles, etc. Prácticamente hay de todo, aunque predominan los pescados y mariscos, cómo el filete de pescado empapelado, las acamayas y el chilpachole de camarón. También se pueden encontrar algunos platillos típicos de la región como las picadas, que aunque su nombre suena un poco extraño, se trata de una deliciosa especie de sopes cubiertos de queso y una sabrosa salsa a base de jitomate.

Actividades

Además del recorrido de la zona arqueológica, se pueden realizar caminatas por Papántla, y la zona es perfecta para la práctica de todo tipo de actividades acuáticas y deportes de aventura. Se puede practicar la carrera de ruta, el ciclismo de montaña, rafting, rappel, kayak, buceo, nado, etc.

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